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Cultivar el pensamiento crítico en una sociedad polarizada

Pensamiento crítico

Ensimismados en nuestra acelerada rutina los días transcurren marcados por un sinfín de experiencias con las que intentamos copar nuestro tiempo, agotando cualquier voluntad de pensar, de cuestionar, de reflexionar, de ir más allá. En la era de la tecnología y lo inmediato, la polarización y los bulos ganan terreno a la verdad, creando el escenario idóneo para el desarrollo de fenómenos nada favorables y, cada vez más instaurados, como el de la posverdad. Cultivar el pensamiento crítico parece ser la única alternativa mediante la que frenar el avance de la desinformación y construir una población capaz de detectar una información falsa, incluso cuando la predisposición a creer en su veracidad es tan fuerte que nos anula cualquier capacidad racional, dando rienda suelta a nuestras emociones.

Los datos arrojados por el informe ´Lectores del siglo XXI: desarrollando competencias de lectura en un mundo digital´, presentado a principios de este mes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestran la necesidad de impulsar la actitud crítica de las generaciones más jóvenes, a través de planes de estudio que integren la educación mediática. Y es que, según el informe, tan solo un 41% de los alumnos españoles de 15 años sabría diferenciar un hecho de una opinión, un porcentaje ligeramente inferior al 47% de media de los países de la OCDE. Las bajas cifras muestran a su vez correlación con la escasa formación que se proporcionaría a los adolescentes en este ámbito, ya que apenas un 46% de los estudiantes de nuestro país afirmaría haber recibido algún tipo de pautas por parte de su centro educativo para saber identificar si una información es sesgada o no.

Sin embargo, el mal de la desinformación y los bulos no solo sería una cuestión que afectara a jóvenes y adolescentes, sino de la que se nutriría toda la sociedad en su conjunto, habiéndose consolidado como un grave problema en nuestro país. Así lo apuntaba Ana Pastor, periodista y fundadora de Newtral, durante su intervención en el coloquio `Periodismo democrático frente a la polarización´, organizado por Ethic, en colaboración con Ethosfera. La periodista comenzaba su exposición recordando como junto con Brasil, Estados Unidos y Reino Unido, la sociedad española sería una de las más polarizadas del mundo. “La gente esta dispuesta y predispuesta a creer ciertas cosas”, manifestaba. Acabar con esta realidad demanda de un ejercicio de responsabilidad conjunta en el que intervengan medios de comunicación, instituciones o empresas, pero para el que también es necesario cierta implicación ciudadana. “La responsabilidad de la sociedad es no contribuir a compartir una cosa sin verificarla”, señalaba Pastor. Para Giles Tremlett, escritor y corresponsal de The Guardian en España, el gran problema residiría en el lector, considerando prioritario realizar una importante labor de pedagogía que ayude a los lectores a saber distinguir entre lo que es noticia y lo que no.

Veracidad e información

La apuesta de un número cada vez mayor de medios de comunicación por incluir entre sus modelos los conocidos como muros de pago, que pretenden poner fin a la gratuidad de los contenidos digitales, van consolidándose poco a poco como un símbolo de calidad informativa, proporcionando una mayor libertad al medio y permitiendo a los suscriptores ser más exigentes con las noticias que consumen. Más allá de esta cuestión, la búsqueda de la verdad ha de ser una inquietud que debemos desarrollar si queremos hacer frente a la información sesgada. “Cuando uno descubre que la verdad existe, uno entiende que la razón es la única forma de llegar a la verdad”, reflexionaba Rafael Rubio, experto en tecnología, comunicación y democracia.

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