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Responsabilidad de la ciudadanía y los profesionales de la comunicación en la propagación de bulos

Bulos

El desencanto de la sociedad civil con la actualidad informativa ha ocasionado que cada vez más ciudadanos, motu proprio, muestren su indiferencia hacia los medios de comunicación y la información proporcionada por estos. Entre las razones que les motivarían a ello, se encuentra la impotencia o malestar que muchas personas alegarían sentir ante un sinfín de noticias relacionadas con crisis de diferente índole y acontecimientos dramáticos. No obstante, la pérdida de confianza hacia quienes suministran esa información también actuaría como un elemento importante.

La propagación de información falsa, potenciada por el uso de las redes sociales, habría puesto en una encrucijada al sector informativo que trataría de recuperar la credibilidad perdida. Si a priori hay quienes pensarían en los medios de comunicación como los principales responsables de esta situación, los resultados obtenidos en el informe “Bulos y desinformación” elaborado por la consultora Estudio de Comunicación, en colaboración con la agencia de noticias Servimedia, revelan como todos y cada uno de nosotros contribuiríamos en mayor o menor medida a que tal situación se haga efectiva. Una afirmación en la que coincidirían tanto periodistas y comunicadores, como la opinión pública, al considerar que todos seríamos responsables del avance de bulos y desinformación, siendo mayor el ejercicio de autocrítica llevado a cabo por los primeros. En lo que respecta al papel de los periodistas y comunicadores en tal difusión, las percepciones entre ambos grupos serían muy diferentes, ya que, si un 31,6% del público general creería que contribuirían a tal fin, tan solo el 11,3% de los profesionales de la comunicación compartiría esta afirmación. En esta postura se mostraría Álvaro Nieto, director de The Objective, quien defendería que en muchas ocasiones los medios de comunicación serían unas víctimas más de la desinformación al no poner los medios adecuados para hacerse eco de tales falsedades. Así lo manifestaba durante su participación en la presentación del citado estudio, llevada a cabo el pasado 8 de septiembre, alegando que “la mejor manera de protegerse contra los bulos es informándose en los medios de comunicación”. Reparando en esta idea, Nieto se mostraba contrario al uso del término fake news, al considerar que desacreditaría a los medios. En lo que respecta a los recursos que han de ponerse para que esta situación no llegue a producirse Encarna Samitier, directora de 20 Minutos, apuntaba que la clave estaría en “intentar preservar esas estructuras que tenían los medios de comunicación tradicionales y que siempre han garantizado parar los bulos a tiempo”.  

Aunque en menor medida, las diferencias entre ambas partes también serían marcadas en lo que respecta a la temática que cada cual consideraría más perjudicial para la ciudadanía. En este sentido, mientras que periodistas y comunicadores creerían que esta se vería principalmente afectada por cuestiones de carácter político, la opinión general situaría por delante a los bulos de carácter social, seguidos a partes iguales por aquellos de tipo sanitario y político. En lo que respecta a los medios más valorados por los encuestados se encontrarían las agencias de noticias, consideradas como los que menos bulos moverían.

Las soluciones a esta problemática pasarían principalmente por que los profesionales de la comunicación trabajen para evitar convertirse en focos de desinformación empleando las herramientas pertinentes para ello, del mismo modo que se hace preciso educar a la población general para que sepan detectar cuando se trata de una información falsa y sepan cómo actuar correctamente frente a ella.

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