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La educación que viene: el fenómeno de las microcredenciales

Microcredenciales

Los másteres han liderado durante años la especialización de los estudiantes de postgrado, siendo a su vez una herramienta indispensable para habilitar el ejercicio de determinadas profesiones. Lo que hasta hace apenas relativamente poco suponía el punto final en la etapa formativa de una persona, acontecimientos como la cuarta revolución industrial y, por consiguiente, los cambios acontecidos en el mercado de trabajo abren la puerta a un nuevo modelo formativo innovador, de la mano de las microcredenciales. En líneas generales, estas podrían definirse como “una cualificación que demuestra los resultados de aprendizaje adquiridos a través de un curso o módulo breve y evaluado de forma transparente”, tal y como se recogería en la página web de la Unión Europea. El hecho de proporcionar una serie de competencias en un espacio corto de tiempo, junto a la flexibilidad que caracteriza a este modelo de aprendizaje constituyen, sin lugar a duda, sus principales atractivos, especialmente para quienes deciden seguir formándose tras su incorporación al mundo laboral.

El camino europeo de las microcredenciales se inicia en la primavera del año 2020, tras la puesta en marcha por parte de la Comisión Europea de un grupo de consulta de carácter multidisciplinar, que marcó la hoja de ruta para desarrollar este modelo tanto a nivel comunitario, como estatal. Presentadas las propuestas consensuadas por los expertos, la Comisión iniciaba el 20 de abril de este año una consulta pública, a la que se ponía fin el 13 de julio, bajo el objetivo de elaborar un marco normativo completo que garantice los principios de calidad y transparencia por los que deben regirse las microcredenciales. De esta manera, Europa trabaja para lograr que en el año 2025 los estados miembros cuenten con una normativa común, en torno a estos cursos, que permita “extender su uso, portabilidad y reconocimiento” y, así contribuir a la creación de modelos de enseñanza dinámicos que se ajusten a las demandas del mercado de trabajo, favoreciendo la empleabilidad y la adquisición de nuevos conocimientos.

En el caso de España, la reciente aprobación del Real Decreto 822/2021, de 28 de septiembre, por el que se establece la organización de las enseñanzas universitarias y del procedimiento de aseguramiento de su calidad, acerca este tipo de formación a los centros universitarios. Así pues, a través de su artículo 37, el Real Decreto autoriza a las universidades a impartir cursos de menos de 15 de créditos, que podrán requerir o no titulación universitaria previa, a través de microcredenciales o micromódulos, “que permitan certificar resultados de aprendizaje ligados a actividades formativas de corta duración”. De esta manera, los centros universitarios se introducen en el mundo de la formación permanente, compitiendo a su vez con empresas, plataformas online o escuelas de negocios.  

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