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Un Observatorio para abordar el reto de la soledad no deseada

Soledad

Entender la soledad es un proceso complejo para el que no existe una única respuesta, al influir múltiples factores en su desarrollo. Para el doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Director Científico del Programa de Personas Mayores de la Fundación La Caixa, Javier Yanguas, “existen tantas soledades como ‘porqués’ generadores de los distintos sentimientos de aislamiento, vacío, exclusión, etc., que experimenta una persona en situación de soledad”. La ambigüedad y diversidad que acompaña a este fenómeno dificultaría en gran medida su detección y tratamiento, siendo esto último uno de los mayores retos a los que se enfrenta la sociedad de cara a los próximos años.

Aunque nadie estaría a salvo de padecer los efectos de la soledad no deseada, existirían una serie de factores que influirían en la aparición de este sentimiento, siendo la edad uno de ellos. En el caso de la población mayor, de los casi diez millones de personas mayores de 65 años que residirían en nuestro país, al menos dos millones vivirían en soledad. La involuntariedad que acompañaría a ese aislamiento que experimentarían muchas de estas personas sería lo realmente preocupante de este aumento de hogares unipersonales. Es por ello, por lo que desde gobiernos e instituciones han puesto en marcha diferentes iniciativas orientadas a ofrecer soluciones a esta problemática. Es el caso del Reino Unido que en el año 2018 decidía reaccionar al hecho de ser el país, por entonces europeo, que albergaba el mayor número de personas que se sentían solas, mediante la creación del Ministerio de la Soledad. En lo que respecta a España, la Fundación Once, en colaboración con Cruz Roja, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Plataforma del Tercer Sector, entre otras entidades, presentaban recientemente el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES), con el fin de crear un espacio de intercambio de investigaciones y conocimiento entre administraciones y profesionales desde el que poder obtener un diagnóstico a partir del cual poder fijar una serie de acciones concretas.

Los datos preliminares del estudio llevado a cabo por SoledadES muestran como un alto porcentaje de la ciudadanía parecería estar concienciada sobre la gravedad de esta situación, considerada un problema social bastante o muy importantes para el 92,9% de la población española. Una realidad que, a su parecer, precisa de la actuación de las administraciones para ser atajada. La preocupación que a priori mostraría la sociedad en torno a esta cuestión distaría, por el contrario, de las elevadas cifras que actualmente registraría la soledad no deseada. Si bien la implicación de las administraciones resultaría fundamental a la hora de proceder a su prevención, detección, y tratamiento, la ciudadanía también jugaría un papel muy importante en este proceso, siendo las redes vecinales uno de los principales medios a través de los que poder paliar este sentimiento. Ello nos lleva a reflexionar acerca de uno de los males de las sociedades contemporáneas, impregnadas de un individualismo en ocasiones extremo que dificultaría la prevención y detección del aislamiento involuntario.

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