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La FP adelanta a la titulación universitaria en la inserción laboral de los estudiantes

FP

La formación profesional (FP) vive su época dorada. El creciente interés de las empresas por este tipo de estudios desbanca a la titulación universitaria como la alternativa más eficaz a la hora de garantizar la inserción laboral de los estudiantes. En la actualidad, más del 40% de la oferta laboral estaría dirigida a personas que habrían cursado una FP de grado medio o superior, sobrepasando la demanda de profesionales con titulación universitaria, situada en un 33,7%. El grado de empleabilidad asociado a la formación profesional dista, por el contrario, de la popularidad con la que gozaría en nuestro país este tipo de grados. En concreto, España contaría con una de las peores tasas de escolarización de FP de toda la OCDE, con una adhesión a ciclos de grado medio situada en torno al 12%, en contraposición con el 26% de media en el que se situaría la organización.

El aumento de la demanda de estos grados ha llevado al Gobierno a poner en marcha diferentes iniciativas, como la aprobación el pasado año de un Plan de modernización de la Formación Profesional, a cuatro años vista, cuya inversión ascendía a los 1.500 millones de euros, y que entre sus objetivos contempla “la creación de un ecosistema de relanzamiento económico desde la apuesta por el capital humano y el talento”. Acción que, a su vez, se ve respaldada por el Proyecto de Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, al que el Consejo de Ministros daba luz verde en septiembre de este año. En lo referido a esto último, la futura ley pretende crear un marco formativo dirigido tanto a estudiantes, como profesionales (ocupados y desempleados), a fin de fomentar el aprendizaje continuo y conseguir dar respuesta a las necesidades del mercado. Y para ello, el anteproyecto pone el foco en el contacto de los estudiantes con las empresas, estableciendo un periodo de prácticas cuya duración variará en función de la modalidad cursada, siendo en la FP general del 25% al 35% y en la FP intensiva del 35% al 50%. En el caso de esta última, el anteproyecto establece que dicha relación contractual sea remunerada. Precisamente, el carácter práctico que caracteriza a la formación profesional se ha convertido en uno de sus puntos fuertes respecto a los títulos universitarios, anclados en muchas ocasiones en modelos de enseñanza obsoletos que primarían la adquisición de conocimientos teóricos y se olvidarían de los prácticos. Y es que, pese a que en España la titulación universitaria sigue gozando de cierta relevancia en el momento de adquirir determinados puestos de trabajo, cada vez son más las ofertas que priorizan las habilidades prácticas que ofrece la FP.

Actualmente, la  formación profesional contaría con una tasa de empleabilidad del 42,2%, por encima de la universitaria, siendo esta del 38,5%, pretendiendo ser la solución a uno de los lastres que acarrearía desde hace años nuestro país, las elevadas tasas de desempleo juvenil, que situarían a España como el país de la Unión Europea con mayor número de jóvenes desempleados.

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