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El teletrabajo se posiciona como un acicate a la hora de retener el talento

teletrabajo

El salario ya no es el único factor determinante a la hora de retener el talento, flexibilidad horaria, formación y desarrollo profesional o un buen ambiente de trabajo son aspectos cada vez más valorados por los profesionales, llegando incluso a anteponerse a cuestiones de índole económica. De esta manera, surge otro tipo de retribución, la emocional, resultado de una combinación de factores, entre los que se incluye satisfacer aquellas necesidades profesionales del trabajador y, al mismo tiempo, tener la oportunidad de conciliar la vida laboral y familiar o disfrutar de una serie de beneficios sociales. Tras la pandemia, los trabajadores priman un modelo de trabajo que hasta hace un año y medio apenas era practicado en nuestro país, y que hoy se ha consolidado como uno de los requerimientos más demandados por profesionales de todo el mundo: el teletrabajo.

Los avances en la estrategia de vacunación han llevado a muchas empresas a poner en marcha planes para llevar a cabo una reincorporación progresiva de las plantillas, primando ciertos modelos híbridos en los que se combinan trabajo en remoto y presencial. Y es que, todo parece apuntar a que, aunque la situación sanitaria mejore, muchas empresas seguirán apostando por mantener entre sus condiciones modelos que favorezcan el trabajo a distancia. De hecho, para el 55% de los trabajadores de grandes empresas, el teletrabajo supondría un acicate a la hora de permanecer en sus puestos de trabajo actuales y, al mismo tiempo, un criterio a tener en cuenta por más de la mitad de los encuestados en el momento de decantarse por un futuro puesto, según se plasma en un estudio elaborado por el Grupo Econom.

El Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia proporcionó un marco legal a un modelo organizativo apenas recogido en el Estatuto de Trabajadores, y mediante el que se lograba poner fin a las inquietudes que hasta el momento despertaba su implementación. En el contexto de la actual coyuntura, el Real Decreto-ley ha dado a su vez respuesta a uno de los interrogantes más planteados en los últimos meses ante la vuelta a las oficinas y la negativa de muchos profesionales a retomar el trabajo presencial: la potestad de las empresas para reactivar la actividad en el entorno de trabajo. En este sentido, la norma destaca el carácter voluntario y reversible del teletrabajo, cerrando la posibilidad a que este pueda ser entendido como un derecho del trabajador.

El auge del teletrabajo

El impulso a marchas forzadas que experimentó el trabajo en remoto en marzo del 2020 ha puesto en jaque la cultura presencial que hasta entonces imperaba en nuestro país. Mientras que en el año 2019 solo un 4,8% de la población activa contaba con planes de teletrabajo, durante el primer trimestre del 2021 un 11,2% de la población ocupada en España trabajó desde su propio domicilio, tal y como apunta el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad de Red.es. Ahora, la duda que se plantea es si el teletrabajo realmente habrá llegado para quedarse o si, por el contrario, será una medida transitoria empleada por las empresas ante una situación excepcional. Por el momento, este modelo organizativo sigue manteniéndose en muchas empresas, planteando un estilo de trabajo más acorde con el siglo XXI y con las oportunidades que nos ofrecen las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

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