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Salvar a la pyme, el objetivo prioritario hacia la recuperación tras la crisis

Pyme

Las pequeñas y medianas empresas (pyme) constituyen más del 95% del tejido empresarial español, siendo una fuente importante de empleo. Consideradas como el principal motor económico de nuestro país, el Ejecutivo iniciaba en el mes de marzo un plan orientado a garantizar su rescate, mediante la concesión de 7.000 millones de euros en ayudas directas a la pyme y a los profesionales autónomos. A escasos meses de que concluya el plazo para su solicitud, la fecha fijada es el 31 de diciembre, (aunque esta podría llegar a ampliarse tras la reciente petición del Ejecutivo a Bruselas) cerca del 60% de los fondos seguiría sin ser repartido. Un retraso que dificultaría enormemente la lucha que estaría lidiando la pyme por salir a flote de una crisis que ha supuesto un fuerte varapalo para este tipo de negocios, llegando incluso a tener como desenlace el cierre de muchos de ellos.

Los últimos datos presentados esta semana por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) constatan la difícil situación económica en la que todavía se encontraría inmerso nuestro país. Y es que, el sector empresarial y, particularmente la pyme, no habría logrado recuperar por el momento los valores previos a la crisis. Entre las conclusiones que se pueden extraer del informe, destaca como durante los siete primeros meses del 2021 se registró una pérdida media de 44.640 empresas en comparación con el mismo periodo del año 2019. Las microempresas, es decir, aquellas con menos de diez trabajadores en sus plantillas, habrían sido las más castigadas registrando una caída del 80%. Pese a estas cifras, lo cierto es que nuestra economía estaría empezando a recobrarse poco a poco de tal excepcional situación. Tomando como referencia nuevamente el informe elaborado por CEPYME, a finales del mes de julio de este año España recuperaba el 60% del tejido empresarial destruido por la pandemia, un proceso costoso, según apuntan desde la patronal, que a su vez “requerirá un esfuerzo adicional en apoyos y ayudas para evitar que esta destrucción de empresas se acentúe a medida que se prolonga la crisis”, recoge el documento. 

Desigualdad y dificultad para acceder a las ayudas

Entre las principales causas que explicarían la demora en la recepción de las ayudas por parte de la pyme se encontraría, tal y como apuntan desde entidades como la Asociación de Autónomos (ATA), la dificultad que tendrían los empresarios para acceder a los fondos. Una situación que en consecuencia ha llevado a muchas de estas empresas a no solicitar dichas ayudas al no cumplir con lo establecido por el Real Decreto-ley 5/2021 que las regula. Hechos, a los que también se suma el reparto desigual llevado a cabo por las comunidades autónomas, responsables de su gestión, habiendo grandes diferencias entre unas y otras.

Ahora, el principal temor que se plantea para los empresarios es que las ayudas puedan caer en saco roto. Por ello, desde el colectivo consideran especialmente importante reducir las trabas legislativas que impiden a muchas empresas poder acceder a estas ayudas, así como proceder a la ampliación del periodo establecido para su solicitud. Conseguir que el mayor número de pequeñas y medianas empresas puedan beneficiarse de los fondos europeos supone una cuestión prioritaria a la hora no solo de recuperar nuestro tejido empresarial, sino también de garantizar nuestra recuperación como país.

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