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Gobierno corporativo, el medio a través del que generar confianza en la ciudadanía

Gobierno corporativo

Impulsadas por la necesidad de llevar a cabo una gestión transparente e independiente como respuesta a las demandas de la ciudadanía, el buen gobierno o gobierno corporativo se ha consolidado como una práctica cada vez más recurrente para un número mayor de empresas e instituciones. En líneas generales, el buen gobierno englobaría todas aquellas normas y principios que determinan el funcionamiento de una entidad y que marcarían a su vez las relaciones entre el consejo directivo, su junta de gobierno, los accionistas y otras partes interesadas. Pese a que su cumplimiento estaría relegado únicamente a las sociedades cotizadas, lo cierto es que el gobierno corporativo actuaría como un elemento diferenciador, mediante el que mantener o, incluso, recuperar la confianza de la ciudadanía.

Los orígenes del gobierno corporativo se remontan a principios de los años noventa, concretamente a 1992, fecha en la que Europa introducía este concepto a través del «Informe Cadbury». Desde entonces, hasta ahora, el término habría evolucionado notablemente, habiéndose visto reforzada su práctica a consecuencia de casos como el protagonizado en el año 2001 por la compañía norteamericana Enrom, que supuso una grave crisis de gobierno corporativo y trajo consigo nuevas regulaciones en materia de corporaciones, el periodo de inestabilidad económico y financiero iniciado tras la crisis económica del año 2008 o más recientemente la pandemia de la COVID-19, en la que organizaciones y compañías incrementaban los esfuerzos por mantener la confianza ciudadana. Es precisamente en estos periodos de incertidumbre cuando la sociedad demanda un mayor compromiso a empresas e instituciones y, por consiguiente, una mayor transparencia en el desempeño de su actividad. Si bien, tal y como se habría señalado anteriormente, el buen gobierno sería una cuestión de índole voluntaria, su puesta en práctica resultaría especialmente interesante en el caso de las corporaciones colegiales, dado el compromiso de estas últimas con el cumplimiento del interés general. Un asunto que era abordado el pasado 6 de abril durante la celebración del taller virtual “Buen Gobierno: elemento esencial para mantener la confianza institucional”, organizado por Wolters Kluwer Formación y Unión Profesional e impartido por Sergio Jiménez, Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración. El encuentro daba continuidad al realizado en diciembre del 2021, que también contaba con la participación del experto, y que tenía por objetivo acerca el buen gobierno a este tipo de organizaciones.

En lo que respecta a los códigos de buen gobierno, aunque todos compartirían una serie de aspectos comunes, Jiménez haría hincapié en señalar que cada código contaría con sus propias “especificidades”, alejándose de la idea de un código universal válido para todas las empresas e instituciones. Entre las semejanzas que compartirían este tipo de códigos, el experto apuntaba a que estos han de nacer de la participación de los profesionales de una misma entidad, han de responder a las demandas de la sociedad y deben ser abstractos y concretos a partes iguales, evitando su obsolescencia ante posibles cambios que puedan acontecer y actuando con eficiencia a la hora de identificar un incumplimiento. Disponer de un código de buen gobierno no ha de entender como una garantía de un buen funcionamiento profesional, habiendo de ir acompasado de las herramientas de control pertinentes. No obstante, supone el primer paso a la hora de generar confianza en la ciudadanía, gracias a la labor conjunta de unos profesionales que trabajan en favor del interés general, siendo este último el principio por el que han de regirse las corporaciones colegiales.

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