Saltear al contenido principal

Formación continua ante un mercado de trabajo incierto

El mercado de trabajo español sigue mostrando los efectos de la pandemia, con altas tasas de paro y un elevado número de profesionales acogidos a los ERTE. En su informe Perspectivas Sociales y del empleo en el Mundo 2021, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela como durante el año 2020 “el empleo total se redujo en 114 millones de trabajadores ya fuese porque estos se quedaron sin trabajo o porque abandonaron la fuerza de trabajo”. Una situación que, de no haberse producido, podría haber dado lugar a la creación de unos 30 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, según recoge el informe. Sin embargo, la pandemia ha dejado un panorama mucho más precario y desigual al esperado, devolviéndonos a valores del 2015 en lo que a la erradicación de la pobreza laboral se refiere.

Mientras los datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de mayo, conocidos esta semana, constatan los efectos positivos que estarían generando la vacunación y el levantamiento de las restricciones sobre el mercado de trabajo, lo cierto es que nuestro país seguiría liderando la mayor tasa de desempleo de Europa, con un porcentaje del 15,4%, según Eurostat. Reducir estos niveles, sería uno de los objetivos que marcarían el Plan España 2050, presentado recientemente por el Gobierno, que entre sus propuestas contempla conseguir que los niveles de paro desciendan hasta situarse en un 7%, un porcentaje que se mostraría en línea con la media registrada por la Unión Europea. La meta se enmarca en el séptimo de los desafíos (el Plan consta de un total de nueve grandes retos para los que se fijan 50 objetivos), “resolver las deficiencias de nuestro mercado de trabajo y adaptarlo a las nuevas realidades, sociales, económicas y tecnológicas”, en cuyo capítulo se aboga por equiparar la tasa de empleo de las mujeres a la de los hombres, reducir la temporalidad, así como aminorar la tasa de paro juvenil (actualmente en un 38%) hasta situarse en un 14%, o incrementar la empleabilidad de la población mayor de 55 años, entre otras propuestas.

Mediante estos objetivos, se pretende hacer frente a los retos que cuestiones como el envejecimiento de la población y la digitalización plantean al mercado laboral en el transcurso de los próximos años, a través del diseño de nuevas políticas que permitan a su vez aprovechar las oportunidades derivadas de estos procesos. En líneas generales, el Plan busca impulsar a nuestro país a un periodo de mayor prosperidad social y económica, que se asemeje a la realidad de otros países del entorno.

Adaptabilidad al cambio en el entorno de trabajo

Los cambios acontecidos durante el último año vuelven a hacernos fijar la mirada en la formación continua. Ante un mercado de trabajo cada vez más volátil, el conocimiento renovado proporciona a los profesionales una mayor adaptabilidad, suponiendo un activo importante tanto a nivel individual, como para el conjunto de la empresa. La digitalización nos apremia a adquirir nuevas habilidades que nos permitan estar preparados ante los posibles cambios que puedan surgir. Garantizar el aprendizaje continuo es, en definitiva, el medio por el que conseguir un modelo de mercado más garantista e inclusivo.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver arriba