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El teletrabajo se estanca en la pyme

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Antes de la llegada de la COVID-19 el teletrabajo era una modalidad apenas implantada en España, practicada asiduamente (más de la mitad de los días) por tan solo un 4,8% de la población ocupada, lejos del 15% de media que, por aquel entonces, ya se registraba en Europa. Las restricciones de movilidad que acompañaron a la pandemia elevaban su práctica hasta porcentajes nunca vistos, llegando a situarse durante el segundo trimestre del 2020 en un 16,2% de los ocupados. Derivado de tal situación se iniciaba un debate en torno a si el teletrabajo habría llegado para quedarse y, aunque son muchas las empresas que siguen recurriendo a esta modalidad, especialmente durante los picos de contagios, lo cierto es que un gran número de compañías seguirían mostrándose reacias a integrarla en sus planes estratégicos, más allá de la actual crisis.

En lo que respecta a la pyme, si bien durante el año 2020 más de la mitad de este tipo de empresas aplicaba el trabajo en remoto de manera parcial o total, tan solo un 8,8% de las mismas tendría intención de preservar esta modalidad una vez finalizada la pandemia. Los datos se extraen del estudio “Necesidades de las Empresas en Recursos Humanos”, publicado en el día de ayer por la Cámara de Comercio de España. Entre las razones que podrían explicar por qué un porcentaje tan reducido de compañías se mostrarían favorables a seguir con esta modalidad, se encuentra el hecho de que tres de cada cuatro empresas no creerían que el teletrabajo conlleve ventajas. En un sentido más específico, una muestra representativa de estas compañías consideraría que su aplicación no estaría ligada a una reducción de costes, así como un aumento de la productividad de los empleados, dos de los beneficios que tienden a asociarse con esta modalidad laboral. Por el contrario, aquellas que sí verían ventajas en su implantación aludirían a una mayor disponibilidad de la plantilla, más facilidad para trabajar por objetivos o un mejor ambiente laboral.

Sin embargo, el aparente desapego que tendría la pyme por el teletrabajo no solo respondería a cuestiones relacionadas con los costes o los objetivos, influyendo en gran medida la propia idiosincrasia de la compañía. De hecho, un 68,5% de las empresas encuestadas afirmaría que el motivo principal por el que no habrían llegado a aplicar medidas de teletrabajo respondería a la imposibilidad para hacerlo, debido a sus características. En un mercado de trabajo como el español, formado casi en su totalidad por pequeñas y medianas empresas, tales datos ayudan a comprender algunas de las razones por las que el teletrabajo no lograría despegar en nuestro país.

Tampoco los intentos del Gobierno por regular esta modalidad parecerían haber dado su fruto. Y es que en torno a la mitad de las pyme desconocería la existencia del nuevo marco regulatorio, introducido por la aprobación de la Ley 10/2021, de 9 de julio, de trabajo a distancia.  Además de un claro desconocimiento hacia la normativa existente, quienes sí la conocen afirmarían, con rotundidad, la necesidad de introducir una serie de mejoras, como por ejemplo en lo referido a la asunción de gastos, reclamando una mayor “flexibilidad a la hora de compartir costes entre el trabajador y la empresa”.

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