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Cultura profesional como valor social de las profesiones colegiadas

Cultura profesional

Las corporaciones colegiales trabajan diariamente por ofrecer unos servicios de calidad, mediante los que poder dar respuesta a las necesidades que la sociedad plantea. Entendida como el ADN de la institución, la cultura profesional aglutina una serie de principios, conocimientos o prácticas comunes para todo aquel profesional colegiado que desempeña su labor en un ámbito de actuación determinado. A fin de lograr esa garantía profesional, que tanto caracteriza a los colegios profesionales, es importante que todas y cada una de las personas que integran una corporación remen en una misma dirección.

El código deontológico supone uno de los mecanismos más eficaces mediante los que regir la práctica profesional, materializando una serie de deberes y normas morales comunes a todo el conjunto de la profesión. Un documento que nace del consenso de un grupo de expertos de una misma materia y que pese a no disponer de competencias sancionadoras a nivel jurídico, se convierte en el marco de referencia óptimo al que acudir en beneficio de un buen servicio profesional, exigiendo su cumplimiento a todos los profesionales de una misma disciplina. Es por ello, por lo que, en aras de lograr esto último, el código deontológico deberá ser actualizado teniendo en cuenta las necesidades que la sociedad demanda en cada momento. Además de este principio básico para toda profesión colegiada, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) también incide a la hora de tejer la cultura profesional de una organización. La búsqueda por aportar soluciones punteras a las demandas de la ciudadanía debe, a su vez, ir acompañada de una actividad responsable en sintonía con los Derechos Humanos y encaminada a generar un impacto positivo en la sociedad. Funciones que, en definitiva, van más allá de cumplir con lo establecido por ley y que, de forma voluntaria, la organización se compromete a alcanzar, requiriendo la participación de todos los profesionales.

Cultura profesional en favor de profesionales y clientes

En lo que respecta a la propia gestión y control de la entidad, cada vez más corporaciones colegiales abogan por contar con un código de buen gobierno, que les permita actuar bajo unos criterios de transparencia, equidad y responsabilidad corporativa, como garantía de su correcto funcionamiento, ofreciéndoles una mayor protección ante los posibles riesgos que pueda traer consigo una mala gestión. Pese a que disponer de este tipo de códigos, a excepción de las sociedades cotizadas, sería una acción de estricta voluntariedad, su tenencia aportar cierto valor a las organizaciones que sí deciden contar con el mismo.

La cultura profesional engloba, por tanto, todas aquellas singularidades presentes en una corporación colegial, que son compartidas por los profesionales de una misma disciplina y cuya puesta en acción repercute positivamente en la ciudadanía. En su condición como corporaciones de Derecho Público, los colegios profesionales velan por cumplir los intereses tanto del colectivo al que representan, como de aquellas personas destinatarias de sus servicios. Un hecho que lleva a posicionarles como un activo importante de la sociedad, gracias al gran valor social de sus acciones.  

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