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Conclusiones del informe sobre la ponencia de estudio del proceso de envejecimiento en España

Envejecimiento

El envejecimiento de la población plantea nuevos escenarios que invitan a realizar un análisis exhaustivo sobre los cambios asociados a una realidad que se aproxima. En este contexto, el Pleno del Senado aprobaba el 23 de septiembre del 2020 la creación de la ponencia de estudio sobre el proceso de envejecimiento en España, integrada en la Comisión de Derechos Sociales, bajo el objetivo de proporcionar una imagen fidedigna sobre el estado de la cuestión, que sirva a su vez como marco de referencia en el desarrollo de políticas públicas dirigidas a garantizar la inclusión de las personas mayores en la sociedad y el cumplimiento de sus derechos. En un primer acercamiento a conocer la realidad del colectivo, la Comisión de Derechos Sociales aprobaba el 24 de noviembre, por unanimidad, el informe elaborado por la citada ponencia, que recoge las principales líneas expuestas por los cuarenta y dos comparecientes que recibió el Senado durante los meses de enero a mayo de este año. El resultado es, por tanto, un informe multidisciplinar que nace del conocimiento y la experiencia de profesionales de diversos ámbitos de actuación y que permite obtener una imagen representativa de este proceso.

A través de más de una treintena de conclusiones y un total de diecinueve recomendaciones, la Ponencia centra el debate en empezar a entender la vejez como un éxito, desechando las connotaciones negativas que, por lo general, tienden a asociarse con esta etapa. En este punto, el documento considera imprescindible acabar con el edadismo o esa discriminación a la que tienen que hacer frente muchas personas mayores en su día a día, como consecuencia de su edad. Un mal que, pese a estar muy extendido, permanecería en muchas ocasiones invisible a ojos de la sociedad. Además de los malos tratos físicos y psicológicos, esta forma de exclusión también se vería materializada a través de acciones en las que se infantiliza a la persona o la relegan a un segundo plano en la toma de decisiones. Aunque en muchas ocasiones este tipo de comportamientos serían llevados a cabo de manera inintencionada por quienes los cometen, lo cierto es que estos estarían estrechamente relacionados con esas connotaciones negativas que, todavía a día de hoy, sigue despertando el concepto de vejez.

Haciendo referencia a esa estereotipación sobre el envejecimiento, las conclusiones también invitan a pensar en las personas mayores como un grupo heterogéneo, resaltando que la edad no es un factor determinante a la hora de determinar el grado de envejecimiento de la persona, influyendo otros factores. “La consideración de esta etapa bajo una visión de colectivo homogéneo incrementa la pérdida de valor social de la misma”, recoge el documento. En este sentido, el informe aboga por avanzar hacia la consecución de una sociedad para todas las edades, que permita aprovechar el talento de los individuos con independencia de su edad y favorezca el entendimiento entre generaciones. Por su parte, el informe también hace alusiones a la necesidad de que los países refuercen sus sistemas jurídicos, a fin de preservar los derechos de las personas mayores, especialmente vulnerados durante la pandemia. Y es que, tal y como habría concluido la Ponencia, “ganar años a la vida no puede implicar perder derechos”.

Una vez identificados los campos de actuación sobre los que trabajar, desde la Ponencia considerarían necesaria la elaboración por parte del Gobierno de una Estrategia Nacional sobre la soledad no deseada, a fin de poner solución a un problema que afectaría a más de dos millones de personas en nuestro país y que sería considerado un factor determinante de mortalidad. Entre las recomendaciones planteadas, el informe también abogaría por la aprobación de un Pacto de Estado para la promoción y protección de los derechos de las personas mayores, mediante la que combatir el edadismo, fomentar su participación en la sociedad y, en definitiva, asegurando que todas las personas puedan tener una vejez digna.

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