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Más allá de la vacuna de la COVID-19

Zoonosis

Mientras la comunidad científica internacional trabaja laboriosamente por encontrar la vacuna que permita actuar de forma segura y eficaz frente al avance del SARS-CoV 2, profesionales del ámbito sanitario y, muy singularmente, de la rama de la veterinaria siguen alertando sobre la importancia de entender el problema más allá de sus consecuencias, debiendo ir hasta el estado más incipiente y primario de la cuestión, el origen del virus. Desde que se iniciara la epidemia o, más bien, desde que la población mundial comenzara a tener noción de la misma, la teoría más extendida hasta el momento es aquella que relaciona a la COVID-19 con una de las tantas zoonosis (enfermedades presentes en los animales que, a su vez, se transmiten a los humanos) que a lo largo de la historia han afectado a la humanidad. Siguiendo con esta línea, la enfermedad sería el resultado del salto de un agente patógeno entre especies, señalándose al murciélago, principal reservorio de los coronavirus, como el animal originario desde el que se habría producido dicho salto hasta una especie intermedia, teniendo como resultado final el ser humano. La complejidad de tal proceso dificulta enormemente que este pueda llegar a efectuarse con éxito, no obstante, nuestro actual estilo de vida nos expone cada vez más a sufrir los efectos de una pandemia.

En un informe publicado recientemente por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en ingles), Pérdida de naturaleza y pandemias. Un planeta sano para la salud de la humanidad, la organización no gubernamental estima que “más del 70% de las enfermedades humanas en los últimos cuarenta años han sido transmitidas por animales salvajes”, lo que provoca que cada año se lleguen a registrar alrededor de dos millones de muertes, siendo los países más pobres los principales afectados, tal y como apuntan desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Si bien, a lo largo de la historia encontramos diferentes epidemias que surgen como resultado de una zoonosis, como pudiera ser el VIH/SIDA, la peste bubónica o el ébola, el riesgo a sufrir diferentes brotes epidémicos se posiciona como uno de los principales retos del siglo XXI. Así lo advertía ya en el año 2015 el creador de Microsoft, Bill Gates, quien durante su intervención en una charla TED transmitía el valor de invertir en epidemiología, señalando a los virus infecciosos como la principal causa de millones de muertes durante la próxima década. Además de apuntar a la globalización como una de las principales razones de esta mayor exposición a los agentes patógenos, el último informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI, por sus siglas en inglés), advierte de cómo el incremento de la demanda de proteína animal, la explotación de vida salvaje o el aumento de la agricultura industrial y poco sostenible incidirían negativamente sobre esta cuestión. Ante una situación como la expuesta, conceptos como el de One Health (una única salud) se convierten en la principal alternativa, mediante la que poder hacer frente a futuras epidemias.

Una misma salud para todos

La iniciativa One Health surge hace años en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS), bajo la premisa de conseguir proteger y mejorar la salud pública global, a través de diferentes programas y políticas orientadas a garantizar una industria alimentaria segura, contener el avance de las zoonosis, así como promover un uso responsable de los antibióticos, otro de los grandes problemas que se plantea para los próximos años, debido a la resistencia cada vez mayor de nuestro organismo a estos.

A través de este concepto, se entiende que existe una interrelación entre la salud humana, animal y la del medioambiente, poniendo en valor el trabajo multidisciplinario entre profesionales del ámbito sanitario, pero también, del sector agrario o alimenticio. Es por ello, por lo que independientemente de que se pueda hallar una vacuna que logre paliar los efectos de esta pandemia, no deja de ser importante trazar las medidas de prevención adecuadas que nos permitan actuar a tiempo frente el avance de futuras zoonosis. Un hecho que solo se logrará mediante la colaboración conjunta de las profesiones, a través de un intercambio constante de información, que permita trasladarnos hasta la causística del problema. Porque Tierra no hay más que una, y nuestra propia supervivencia como especie pasa primero por sanar un planeta dañado.

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